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Entre las posibles soluciones tecnológicas que la industria ofrece para resolver problemas medioambientales, incluidos los derivados de su propia actividad, emerge actualmente con fuerza el tratamiento electroquímico de aguas residuales como una competitiva alternativa para el reciclaje y adecuación de los efluentes a las exigencias de la normativa vigente. El proceso propuesto con esta planta electroquímica está basado en reacciones electrolíticas, físicas y químicas que, convenientemente controladas, favorecen la transformación y separación de los contaminantes. La idea central en el desarrollo de este sistema de oxidación-reducción es la alta eficacia y total inocuidad que ofrece la aplicación directa de electrones como agente floculante, frente al uso de reactivos químicos.
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Requisitos de instalación mínimos. No es necesaria obra civil |
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Bajo consumo eléctrico |
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No adición de agentes químicos como elementos de proceso, por tanto, menor generación de fangos y, en consecuencia, disminución directa en costes de explotación |
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Muy bajo grado de humedad en los fangos obtenidos, favoreciendo su manejabilidad y gestión |
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Alto rendimiento en eliminación de residuos de alta toxicidad |
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Versatilidad. Posibilidad de montaje modular para adaptarse al volumen de tratamiento requerido |
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Facilidad de manejo y funcionamiento. Arranque y parada de proceso a conveniencia, sin tiempos de espera |
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Economía de gestión y bajo mantenimiento |
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Flexibilidad. Fácil y rápida configuración de los parámetros de trabajo de la planta en función de las características del efluente a tratar |
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